Un terreno para un parque solar suele elegirse por su radiación, su cercanía a la red y el costo del suelo. Son criterios correctos. Pero hay una pregunta que con frecuencia se resuelve tarde: qué hace el agua en ese predio cuando llueve fuerte o cuando crece la quebrada más cercana.

La respuesta no siempre descarta un emplazamiento. A veces confirma que el sitio es adecuado, a veces obliga a ajustar la distribución de los equipos y a veces muestra que una parte del predio conviene dejarla libre. Lo importante es conocerla antes de cerrar el diseño, cuando cambiar todavía cuesta poco.

Este artículo explica qué preguntas sobre el agua conviene resolver al evaluar un parque solar, qué información permite responderlas y qué revisar en la propuesta de un estudio hidrológico e hidráulico.

En resumen: evaluar el riesgo de inundación en parques solares consiste en responder tres preguntas: de dónde puede llegar el agua, hasta dónde y con qué profundidad podría llegar, y cómo cambia ese comportamiento cuando el proyecto ya está construido. Con esas respuestas se decide dónde ubicar los equipos, cómo orientar el drenaje y qué permisos pueden requerirse.

Vista aérea de un parque solar con paneles, una vía curva y vegetación alrededor.

Riesgo de inundación en parques solares: por qué importa antes de invertir

Un parque solar parece poco expuesto al agua: estructuras livianas, poca superficie construida y paneles elevados sobre el terreno. Esa percepción hace que el componente hidráulico se trate a veces como un trámite.

Sin embargo, un parque tiene elementos que no toleran el agua de la misma manera:

  1. Inversores y centros de transformación, que suelen ubicarse a nivel de terreno o sobre plataformas bajas.
  2. Subestación y cuartos eléctricos, de cuya disponibilidad depende la operación de todo el parque.
  3. Cableado subterráneo y canalizaciones, que pueden verse afectados por agua acumulada o por erosión.
  4. Vías internas, necesarias para la operación y el mantenimiento.
  5. Cimentaciones de las estructuras de soporte, expuestas si el flujo de agua erosiona el suelo a su alrededor.

El proyecto también puede modificar el recorrido del agua: vías, plataformas, cambios de cobertura vegetal y movimientos de tierra alteran las condiciones del predio. En Colombia, el análisis debe partir de las lluvias, los suelos, la topografía y los drenajes del sitio, y revisar posibles efectos sobre los vecinos y los cuerpos de agua receptores.

Inundación y acumulación de lluvia: una primera distinción

Cuando se habla de “agua en el parque” suelen mezclarse dos fenómenos con causas distintas:

  • Inundación por desbordamiento: el agua llega desde una corriente cercana (un río, una quebrada o un canal) cuando su caudal supera la capacidad del cauce.
  • Acumulación de lluvia o empozamiento: el agua cae sobre el propio terreno y no encuentra por dónde salir, o sale más despacio de lo que llega.

Los dos mecanismos pueden presentarse por separado o al mismo tiempo. Esta comparación distingue el desbordamiento de una corriente de la acumulación local de lluvia; no pretende abarcar todos los tipos de inundación. Identificar cómo entra, circula y sale el agua permite orientar el estudio.

Qué información permite evaluar el emplazamiento

La calidad de una evaluación depende de la información de entrada. Estos son los insumos más relevantes:

  1. Topografía con detalle suficiente. En terrenos planos, diferencias de pocos centímetros definen hacia dónde corre el agua y dónde se queda. Una topografía general puede no ser suficiente para el diseño.
  2. Corrientes cercanas y cuenca aportante. Qué cuerpos de agua rodean el predio y qué área de terreno drena hacia él.
  3. Información de lluvias y caudales. Registros de estaciones cercanas que permitan estimar eventos de diseño con respaldo estadístico.
  4. Antecedentes del sitio. Eventos recordados por vecinos o propietarios, huellas de inundaciones anteriores e imágenes históricas del terreno.
  5. Drenajes existentes. Zanjas, canales agrícolas y alcantarillas de vías cercanas que hoy evacúan el agua y que el proyecto podría alterar.
  6. Instrumentos de ordenamiento territorial. La zonificación de amenazas del plan o esquema de ordenamiento del municipio, cuando existe.
  7. Distribución preliminar del parque. Ubicación tentativa de filas, inversores, subestación y vías.

No es necesario contar con todo para iniciar una conversación técnica. Parte del trabajo inicial consiste precisamente en identificar qué información falta y cómo obtenerla.
Si necesita comprender los componentes técnicos que puede incluir un análisis de este tipo, consulte nuestra guía sobre qué debe incluir un estudio hidráulico para un proyecto vial. Aunque está enfocada en infraestructura vial, explica principios útiles para entender el alcance de un estudio.

Como referencia para consultar información sobre amenazas por inundación en Colombia, puede utilizarse el Geoportal Ambiental Institucional del IDEAM. Esta información sirve como antecedente y debe complementarse con los análisis específicos del terreno y del proyecto.

Condiciones locales que deben verificarse

Las lluvias y la respuesta del terreno varían entre regiones y dentro de una misma cuenca. El análisis debe revisar la información de estaciones representativas, la cobertura y la humedad previa del suelo, además de los antecedentes del predio. Estos factores condicionan cuánta lluvia puede convertirse en escorrentía y deben sustentarse para el sitio.

La topografía debe mostrar depresiones, cotas de equipos, vías y puntos de descarga. La caracterización del suelo y, cuando sea relevante, del nivel freático debe coordinarse con geotecnia e hidrogeología. La posibilidad de infiltrar o conducir agua no se deduce únicamente que el predio sea plano.

Qué aporta la modelación hidráulica

Un estudio hidrológico estima cuánta agua puede llegar al predio en distintos escenarios. La modelación hidráulica muestra qué hace esa agua: hasta dónde llega, con qué profundidad, a qué velocidad y dónde se acumula.

Sus resultados se traducen en decisiones concretas:

  1. Dónde no conviene ubicar equipos críticos, o a qué altura deben instalarse.
  2. Por dónde deben pasar las vías internas y dónde necesitan obras de drenaje.
  3. Qué zonas del predio requieren obras de protección y cuáles pueden quedar sin intervención.
  4. Qué efecto tiene el parque sobre el agua aguas abajo, un punto que la autoridad ambiental puede revisar.

Conviene comparar la condición actual con la distribución propuesta del parque. El análisis debe representar los cambios de nivel del terreno, las vías y plataformas, las rutas de escorrentía y las descargas. Así se puede evaluar si el diseño concentra el agua o modifica los niveles y recorridos dentro y fuera del predio. La complejidad del modelo debe justificarse para el sitio.

La elección del tipo de modelo (unidimensional, bidimensional o combinado) depende de la forma del terreno y del comportamiento esperado del agua. En terrenos planos donde el agua se dispersa en varias direcciones, la modelación bidimensional suele ser útil, pero la decisión debe justificarse según la pregunta que se necesita responder.

Cómo se conecta el estudio con el diseño de drenaje

El estudio no termina en un mapa de inundación. Sus resultados alimentan el diseño del sistema de drenaje del parque: canales perimetrales, cunetas en vías internas, protección de las zonas de equipos y manejo de las descargas hacia las corrientes.

La distribución de paneles debe coordinarse con las pendientes, las rutas de escorrentía, las vías y las zonas de equipos. La orientación de las filas no se define mediante una regla hidráulica universal: debe analizarse junto con los criterios eléctricos, estructurales y ambientales del proyecto. Tampoco corresponde adoptar una solución de drenaje sin verificar las condiciones del suelo y la descarga.

En Colombia, la evaluación debe coordinarse con el equipo ambiental y con la autoridad competente. Los términos de referencia TDR-015 publicados por ANLA para estudios de impacto ambiental de proyectos solares contemplan componentes como suelos, hidrología, hidrogeología y geotecnia. La ruta de licenciamiento y los instrumentos exigibles deben verificarse para cada proyecto; este documento no presupone que todos los parques siguen el mismo trámite.

  • Si las obras ocupan el cauce de una corriente o depósito de agua, debe revisarse la autorización prevista en el artículo 2.2.3.2.12.1 del Decreto 1076 de 2015 y su gestión ante la autoridad competente. El soporte hidráulico debe corresponder a las obras y a las condiciones del lugar.
  • También conviene consultar la información territorial y ambiental disponible, incluidas las zonificaciones de amenaza y los instrumentos de ordenamiento aplicables. Su escala y nivel de detalle deben evaluarse antes de utilizarlos para definir cotas de equipos o dimensiones de drenaje.

Verificaciones específicas para el parque solar

Además de acordar alcance, información y entregables, conviene comprobar dos aspectos propios de esta evaluación:

  • Escenarios de análisis. Justificar las lluvias y crecientes consideradas, las condiciones de humedad del suelo y los niveles de las corrientes receptoras, según corresponda al sitio.
  • Condición con proyecto. Revisar cómo la distribución del parque, las vías y las plataformas modifican el comportamiento del agua respecto de la condición actual.

La experiencia de GMS en proyectos de energía

En GMS Ingenieros Consultores hemos participado en proyectos fotovoltaicos en diversas regiones del país, con evaluación del riesgo de inundación y empozamiento, modelación hidráulica y diseño de drenajes. También evaluamos el riesgo de inundación en las subestaciones Guayabal, una infraestructura eléctrica crítica, mediante análisis hidráulico y herramientas SIG.

Nuestra forma de trabajo parte de un diagnóstico técnico del sitio, avanza hacia la modelación y el diseño de soluciones, y continúa con acompañamiento en la toma de decisiones. Contamos con certificación de calidad ICONTEC y más de 30 años de experiencia en hidrología e hidráulica aplicada a infraestructura.

Preguntas frecuentes

Si el predio nunca se ha inundado, ¿hace falta el estudio?

Conviene hacerlo. Los antecedentes recientes no siempre incluyen eventos poco frecuentes, y el proyecto construido modifica el recorrido del agua respecto a la condición actual.

¿Un terreno plano tiene menos riesgo?

No necesariamente. En terrenos planos el agua puede acumularse o dispersarse en direcciones difíciles de prever sin topografía detallada y modelación.

Conclusión: conocer el agua antes de cerrar el diseño

La evaluación hidráulica de un parque solar no busca encontrar razones para descartar un terreno. Busca que las decisiones de ubicación, distribución y drenaje se tomen con información sobre cómo se comporta el agua en ese sitio, y no después de la primera temporada de lluvias.

Cuanto antes se resuelvan esas preguntas, más opciones tiene el proyecto para adaptarse a lo que el terreno exige.